20 de Mayo del 2000
Mensaje Público
Esto fue dictado por San Antonio, quien dijo: "Alabado sea
Jesús."
"Aquí está el camino de la salvación, santidad, perfección y
santificación, puesto de manera sencilla.”
Paso 1: Salvación.
La rendición al Amor Santo, el cual es los dos grandes mandamientos
de amor.
En esta rendición, el alma es llevada al Inmaculado Corazón de
María. Su Corazón es el refugio espiritual de toda la
humanidad y la Puerta de Entrada a la Nueva Jerusalén, que es el
Corazón de Jesús.
En esta rendición, el alma comienza a ver sus pecados y faltas más
grandes.
También, en este Corazón de María, el alma comienza a reconocer el
poder y la importancia del momento presente.
Paso 2: Santidad.
La entrada al Sagrado Corazón de Jesús (el Amor Divino) por medio de
una rendición más profunda al amor.
El alma comienza a equiparar el Amor Santo y Divino con la Divina
Voluntad de Dios. Ella aspira a la santidad personal mediante
una mayor rendición a la Voluntad de Dios, la cual es siempre el
Amor Santo en el momento presente. El alma comienza a entender
que su voluntad se rige por lo que tiene en su corazón.
Paso 3: Perfección.
El alma, ahora arraigada en el Amor Santo y Divino, pone todo su
esfuerzo para ser perfeccionada en las virtudes.
Practica las virtudes diligentemente, ora pidiendo tenerlas en su
alma y, cuando Dios ve un esfuerzo meritorio, infunde estas virtudes
en el alma.
Paso 4: Santificación.
Este Aposento del Divino Corazón de Jesús acoge a quienes se han
conformado exitosamente a la Divina Voluntad de Dios.
Todavía hay dos entidades: el alma que continuamente busca la
conformidad y tiene éxito en ello; y la Divina Voluntad de
Dios.
Paso 5: Unión con la Divina
Voluntad.
Pocos alcanzan este santuario interior del Corazón de Nuestro Señor.
Ahora hay una sola entidad. El ‘yo’ ya no está presente.
El alma es una con Dios y Su Divina Voluntad. Esto es la Nueva
Jerusalén.”
>subir
SAN ANTONIO DE PADUA
FRAILE FRANCISCANO DOCTOR DE LA IGLESIA
Junio 13
Nació en Lisboa, Portugal en 1195 y murió el 13 de junio de 1231 a
los 36 años.
En la pila bautismal recibió el nombre de Fernando.
A los 15 años, entró al Monasterio de San Vicente de la Orden de San
Agustín y después se trasladó a Santa Cruz de Coimbra donde fue
ordenado sacerdote. Atraído por el ideal franciscano, Fernando
ingresa a la orden franciscana en 1220 y toma el nombre de Antonio.
Deseoso de ser misionero parte hacia Marruecos, tiene dificultades y
llega a Monte Paolo. Sus días transcurrían orando, meditando y
ayudando a sus hermanos. Durante este periodo, Antonio pudo madurar
su vocación franciscana.
Fue el primer profesor de teología de la orden franciscana, asignado
directamente por San Francisco de Asís. Antonio fue considerado un
maestro de sabiduría cristiana, Biblista incomparable, autor de
obras ilustres. Gregorio IX lo llamó Arca del Testamento por el
extraordinario conocimiento que tenía de las Sagradas Escrituras.
Como gran predicador, a veces bastaba su presencia para que los
pecadores cayesen de rodillas a sus pies; parecía que de su persona
irradiaba la santidad. A donde iba la gente le seguía para
escucharle, y eso bastaba para que los criminales empedernidos, los
indiferentes y los herejes, pidiesen confesión.
Antonio estuvo en Padua en dos ocasiones y en total poco más
de un año. Ahí logró que por sus enseñanzas, los habitantes
volvieran a una vida de rectitud. Después de esto, que fue un arduo
trabajo, y con su salud debilitada, entonó un canto a la Santísima
Virgen, sonriendo dijo: "Veo venir a Nuestro Señor" y murió. La
gente al enterarse de su muerte decía ¡Ha muerto un Santo!
Su proceso de canonización inicia al mes siguiente de su muerte
y Gregorio IX lo canoniza el 30 de mayo de 1232.
León XIII lo llamó "el santo de todo el mundo", porque su imagen y
devoción se encuentran por todas partes.
El 16 de enero de 1946 Pío XII lo declaró Doctor de la Iglesia con
el título de “Doctor evangelicus”.
Se le llama “Milagroso San Antonio”.