25 de Mayo del 2010
Mensaje Público
San Agustín dice: “Alabado sea Jesús.”
“Deben comprender que el Eterno Bien de Dios es la Divina Voluntad
favorecida por la libre voluntad del hombre. Cuando la libre voluntad
actúa en contra del Omnisciente Eterno Bien, Dios actúa a través de Su
Voluntad Proveedora, realizándose aún así Su Perfectísima Divina Voluntad.”
“Todas las cosas –los acontecimientos– se entretejen, formando el tapiz de
la salvación del alma. El hilo definitivo del tapiz es la libre
voluntad del alma.”
“En este lugar de ‘Holy Love’, se le da al alma la gracia de desear
entrelazar su libre voluntad en la Divina Voluntad de Dios.”
26 de Mayo del 2010
Mensaje Público
(Sobre la conversión)
Llega San Agustín y dice: “Alabado sea Jesús.”
Maureen dice: “Así que tú eres el que se viste como obispo y se para
en el fondo tan a menudo.” *
San Agustín dice: “Así es. Ahora estoy aquí para hablar.
San Pedro ya terminó sus narraciones sobre la tentación. A mí me
enviaron para hablarles sobre la conversión. Te agradeceré que copies
lo que te diga.”
“Una experiencia de conversión es la intervención de Dios en el corazón de
un pecador dando como resultado el regreso del pecador a una vida de gracia.
Concretamente, una conversión sólo se puede lograr cuando la libre voluntad
coopera con la gracia.”
“Me gustaría comparar una experiencia de conversión con un hermoso
concierto, pues la conversión es un esfuerzo común entre Dios, el alma y
muchas gracias. La sinfonía sería la conversión del alma. La
sinfonía sólo se puede apreciar cuando se juntan muchos instrumentos para
tocar armónicamente entre sí. Los instrumentos serían las gracias
abundantes que Dios entrelaza para provocar la conversión. La música
que tocan los instrumentos son los muchos sacrificios y oraciones ofrecidos
por la conversión del alma. Finalmente, el conductor o director de la
orquesta es Dios mismo uniendo todo para lograr la hermosa sinfonía o
conversión de corazón.”
* Por varios años he visto de vez en cuando a este obispo parado en el fondo
en otras visiones. Nunca hablaba. Nunca supe quién era hasta
ahora.
27 de Mayo del 2010
Mensaje Público
(Sobre la conversión)
San Agustín dice: “Alabado sea Jesús.”
“Así que hoy quiero que analicemos cómo funciona internamente una
conversión. Ninguna conversión se da fuera de la Divina Voluntad o
fuera de la libre voluntad. Puesto que la Voluntad de Dios es siempre
y eternamente la conversión continua de todas las almas hasta que alcancen
la salvación, pueden ver que la conversión de corazón depende exclusivamente
de la cooperación del hombre con la Voluntad de Dios.”
“Comprendan, entonces, que el hombre elige si responde o no a su propia
conversión en cada momento presente. Dios le da a cada alma todas las
gracias necesarias en cada momento presente para elegir su propia salvación
–su santidad personal– incluso su santificación.”
“Analicemos las razones por las que la humanidad no elegiría la conversión.
Estas razones siempre emanan del amor propio desordenado. Tal vez la
persona ha puesto al dinero en su corazón como un falso dios. El amor
al dinero dispone al alma para transgredir muchos de los mandamientos de
Dios, pues el dinero es visto como el medio para la felicidad. La
avaricia, los celos y las mentiras consumen el corazón; o quizá el
corazón ve al dinero como un medio para el poder y el control.
Entonces el alma pierde de vista el amor a Dios y al prójimo. Ella
permite que la ambición la abrume en cada momento presente.”
“Para que se dé una conversión, el alma debe desearla. Ella tiene que
aceptar la gracia de no sentirse satisfecha con el mundo y todos sus
placeres. Tiene que aceptar la gracia de recibir la verdadera paz en
unión con la Voluntad de Dios. Tiene que abrir su corazón a la
verdad.”
28 de Mayo del 2010
Mensaje Público
(Sobre la conversión)
San Agustín dice: “Alabado sea Jesús.”
“Por favor comprendan que la conversión de corazón es la obra más grande de
Dios. El corazón convertido es el Amor y la Misericordia de Dios vivos
en el alma. Por esta razón, Satanás se opone con vehemencia a cada
conversión. Es por eso que el alma recién convertida debe darse cuenta
de la importancia de su proceso de conversión en cada momento presente.
A medida que el alma progresa en la santidad personal, está cada vez más
consciente de la necesidad de este proceso de conversión de cada instante.”
“El alma convertida tiene que renovar su conversión varias veces al día
arrojándose a la Misericordia del Señor y a Su Amor. Ambos –la Divina
Misericordia y el Amor Divino– nunca se separan. Ambos son la
esperanza de toda la humanidad. Sólo a través de la Libre Voluntad de
Dios se puede desafiar la conversión de corazón. Satanás no puede
hacer ningún daño a menos que se le permita hacerlo. Por eso es
importante que el corazón convertido se oponga a todo lo que se opone a la
Divina Misericordia y al Amor Divino.”
“El proceso de conversión es una lucha constante entre el bien y el mal.
Cada alma recibe la gracia para reconocer la batalla y vencer al mal en cada
momento presente.”
“Cada alma debe rendirse al Amor Divino y a la Divina Misericordia al
levantarse por la mañana. Recen esta oración:”
“
Señor Jesús, rindo este y cada momento presente a Tu Divina
Misericordia y Amor Divino. Fortaléceme. Sé mi defensa contra el
mal. Amén.”
28 de Mayo del 2010
“Yo soy tu Jesús, nacido Encarnado.”
“Cuantas veces rece el pecador esta oración, Yo le daré paz a su corazón.”
31 de Mayo del 2010
Mensaje Público
(Sobre la conversión)
San Agustín dice: “Alabado sea Jesús.”
“La conversión de cada persona depende de su rendición al Amor Santo en el
momento presente. Fuera del Amor Santo no hay conversión.
Permitan que el Amor Santo consuma sus pensamientos, palabras y obras.
Este es el sendero para vivir en la Divina Voluntad de Dios, pues el Amor
Santo siempre es la Voluntad de Dios para ustedes.”
“Cualquier parte del momento presente que no es rendido al Amor Santo es
también un momento no conciliado con la verdad. Cada conversión es una
conversión de la mentira a la verdad.”
23 de Junio del 2010
Mensaje Público
(Sobre la conversión)
San Agustín dice: “Alabado sea Jesús.”
“He venido nuevamente para hablarles sobre la conversión. Solamente
Dios puede ofrecer la gracia de la conversión. El alma se abre y
acepta la conversión que Dios ofrece cuando ustedes oran y hacen sacrificios
por la conversión de un alma. Numerosas gracias como éstas son
inmediatamente rechazadas dejando al corazón en un estado peor que antes de
que las gracias fueran ofrecidas.”
“Esto lo pueden ver representado en gran medida en el Ministerio y en esta
propiedad. Una y otra vez las gracias que se ofrecen aquí y por medio
de estos Mensajes son rechazadas por una naturaleza escéptica, incluso por
medio del juicio precipitado. Pero Dios no se rinde ante este rechazo.
Él es un Dios generoso, amoroso y misericordioso. Él no se va a
desanimar por la frialdad con que se consideran Sus gracias. Él es la
Santa Valentía.”
“El hecho de que yo esté aquí hoy es prueba de esto. Por lo tanto,
nunca se desanimen en rezar o hacer sacrificios por la conversión de las
almas.”
3 de Julio del 2010
Mensaje Público
(Sobre la conversión)
San Agustín dice: “Alabado sea Jesús.”
“La conversión más perfecta no tiene recuerdos de las ofensas que le
hicieron excepto para rezar por el culpable de la transgresión. La
falta de perdón mantiene al alma alejada del Dios Todo Misericordioso.
Alguien así no puede imitar de lleno la Misericordia y el Amor de Dios y,
por lo tanto, no está completamente convertido.”
“El egoísmo siempre considera en primer lugar el costo para sí mismo,
mientras que el corazón generoso siempre está al servicio de Dios y del
prójimo.”
30 de Julio del 2010
Mensaje Público
San Agustín dice: “Alabado sea Jesús.”
“Para que la conversión sea eficaz, el alma tiene que cooperar con la Divina
Voluntad Eterna en y por medio del Amor Santo. Cuanto más profundo el
amor en el corazón, más profunda es la conversión del corazón.”
28 de Agosto del 2010
Mensaje Público
(Sobre la conversión.)
San Agustín dice: “Alabado sea Jesús.”
“Fuera del Amor Santo, ningún corazón puede estar auténticamente convertido.
Cualquier alma que afirme lo contrario está viviendo en apariencia.
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SAN AGUSTÍN
Obispo, Confesor y Doctor de la Iglesia
28 de Agosto

San
Agustín de Hipona (354-430), es el más grande de los Padres de la
Iglesia y uno de los más eminentes doctores de la Iglesia
occidental, nació en el año 354 en Tagaste (Argelia actual).
Sus padres, Patricio, un pagano que hacia el final de su vida se
convierte al cristianismo, y Mónica, natural de África,
que era una devota cristiana. Lo primero que enseñó Mónica a su hijo Agustín
fue a orar, pero luego sufrió al ver cómo iba apartándose de la
Verdad hasta que su espíritu se infectó con los errores maniqueos y
su corazón con las costumbres de la disoluta Roma. Se consagró
totalmente a la conversión de su hijo. "Noche y día oraba y
gemía con más lágrimas que las que otras madres derramarían junto al
féretro de sus hijos", escribiría después Agustín en sus admirables
Confesiones. Así que Dios no podía consentir que se
perdiese para siempre un hijo de tantas lágrimas.
Juventud y estudios
Agustín se educó como retórico en las ciudades norteafricanas de
Tagaste, Madaura y Cartago. Entre los 15 y los 30 años vivió con una
mujer cartaginesa cuyo nombre se desconoce, con quien tuvo un hijo
en el año 372, llamado Adeodatus, que en latín significa regalo de
Dios.
Contienda intelectual
Agustín se convirtió en un ardiente buscador de la verdad, que le
llevó a estudiar varias corrientes filosóficas. Durante nueve años,
del 373 al 382, se adhirió al maniqueísmo, filosofía dualista persa,
muy extendida en aquella época por el imperio romano. Su principio
fundamental es el conflicto entre el bien y el mal. Desilusionado
por la imposibilidad de reconciliar ciertos principios maniqueístas
contradictorios, Agustín abandona esta doctrina y se decide por el
escepticismo. En el año 383 se traslada de Cartago a Roma, y un año
más tarde se va a Milán como profesor de retórica. Allí se mueve en
círculos neoplatónicos. Allí también conoce al obispo de la ciudad,
al gran Ambrosio, la figura eclesial de mayor renombre en aquel
momento en Italia por su santidad y sus conocimientos. Ambrosio le
recibió con bondad y le ilustró en las ciencias divinas. Y así, poco
a poco, renace en Agustín un nuevo interés por el cristianismo. Su
mente, tan prodigiosa, inquieta y curiosa, va descubriendo la Verdad
que hasta ahora había eludido, sin embargo, vacilaba en su
compromiso por debilidades de la carne, temía comprometerse porque
sabía que tendría que reformar su vida disoluta, y dejar atrás
muchos gustos y placeres que tanto le atraían. Rezaba a menudo,
"Señor, dame castidad, pero no ahora." Pero un día, según su propio
relato, escuchó una voz, como la de un niño, que le decía:
Tolle et legge (toma y lee). Se dio cuenta de que era una
inspiración del Cielo y una exhortación divina a leer las Sagradas
Escrituras. Las abrió y leyó el primer pasaje que apareció al azar:
"…no deis vuestros miembros, como armas de iniquidad al pecado,
sino ofreceos más bien a Dios como quienes, muertos, han vuelto a la
vida, y dad vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia.
Porque el pecado no tendrá ya dominio sobre vosotros, pues que no
estáis bajo la Ley, sino bajo la gracia." (Rom 13, 13-14). Es
entonces cuando Agustín se decide, y sin reserva, se entrega en alma
y cuerpo a Dios, siguiendo Su Ley y explicándola a otros. A los 33
años de edad recibe el santo bautismo en la Pascua del año 387. Su
madre, que se había trasladado a Italia para estar cerca de él, se
llenó de gran gozo. Y habiendo obtenido su gran deseo de ver a su
hijo como cristiano católico, murió en el año 387.
Obispo y teólogo
Agustín regresó al norte de África y fue ordenado sacerdote el año
391, y consagrado obispo de Hipona (ahora Annaba, Argelia) en el
395, a los 41 años, cargo que ocuparía hasta su muerte. Fue un
periodo de gran agitación política y teológica; los bárbaros
amenazaban el imperio romano llegando incluso a saquear a Roma en el
410, y el cisma y la herejía amenazaban internamente la unidad de la
Iglesia. Agustín emprendió con entusiasmo la batalla teológica y
refutó brillantemente los argumentos paganos que culpaban al
cristianismo de los males que afectaban a Roma. Combatió la herejía
maniqueísta y participó en dos grandes conflictos religiosos, uno
contra los donatistas, secta que sostenía que eran inválidos los
sacramentos administrados por eclesiásticos en pecado. El otro,
contra las creencias del pelagianismo, que negaba la doctrina del
pecado original. Durante este conflicto, que duró por mucho tiempo,
Agustín desarrolla sus doctrinas sobre el pecado original y la
gracia divina, soberanía divina y predestinación. Sus argumentos
sobre la gracia divina, le ganaron el título por el cual también se
le conoce:
Doctor de la Gracia.
Agustín murió en Hipona el 28 de agosto del año 430.
Obras
La importancia de San Agustín entre los Padres y Doctores
de la Iglesia es comparable a la de San Pablo entre los Apóstoles.
Es considerado como prolífico escritor, apologista y brillante
estilista. Su obra más conocida es su autobiografía
Confesiones
(400), donde narra sus primeros años y su conversión. En su gran
obra apologética
La Ciudad de Dios (413-426), formula una
filosofía teológica de la historia, y compara en ella la ciudad de
Dios con la ciudad del hombre. Sus otros escritos incluyen las
Epístolas, de las que 270 se encuentran en la edición
benedictina, fechadas entre el año 386 y el 429; también están sus
tratados:
De libero arbitrio (389-395), De
doctrina
Christiana (397-428), De
Baptismo, Contra Donatistas
(400-401),
De Trinitate (400-416),
De natura et gratia
(415),
Retracciones (428), y homilías sobre diversos libros
de la Biblia.
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